viernes, 5 de julio de 2013

APARTAMENTO 304



El solo pensarlo le causa nostalgia, no logra evitar que las lágrimas salgan y caigan con gran rapidez por sus mejillas pálidas y secas; siente como se humedece su rostro mientas su corazón y sus ideas no logran fluir con normalidad, estira su mano derecha, hala la manga de una chaqueta azul que lleva puesta y la desplaza hacia sus ojos. Lo último que quiere es que la vean llorar, piensa en lo que hace pocos minutos le sucedió, dice en voz baja “trágame tierra”, todos sus recuerdos inevitablemente llegan a su cabeza, desafortunadamente ninguno de ellos es alentador, solo puede pensar: “como puedo ser tan cruel, la única solución sería morir” sin embargo no tiene el valor de cometer un acto tan cobarde en contra de sí misma.

Escucha el sonido de una freidora, lo más seguro es que los vecinos estén reparando carne para cenar y no es difícil deducirlo, el olor los delata, piensa en la traición que el hombre de ese apartamento comete con gran frecuencia, solo quiere desviar sus pensamientos al menos por unos minutos de sus problemas, levanta su roro y mira a su alrededor por unos segundos, se ve acurrucada en el rincón de un baño pequeño, silencioso, que le hace recordar sus tiempos de soledad por lo que el silencio perturbador hace que cada segundo crezca su temor, se siente sola, triste y con esa incomoda sensación en la que el miedo posee todo su cuerpo.

Nuevamente escucha una cuchara caer sobre el mesón del apartamento vecino, vuelve a recordar a este hombre que la única sensación que logra producir es lastima, mide 1,65 calcula ella, tiene cabello largo y ondulado, su cuerpo toma forma de escobillón andante, su rostro turbio y ojos negros causantes de nauseas implacables que le quitan el sueño a cualquiera, vive con su mujer, su  hijo y la hermana de quien se supone es su pareja; se cree un hombre exquisito y deseado por todas “ja ja ja” brota una sonrisa del rostro de la chica, ese hombre de mínima estatura y aspecto de hipócrita recién salido de fábrica, no se lo come nadie; sin embargo cuando su mujer sale, tal vez al mercado, tal vez por su hijo, el hombre queda muy bien parado frente a la hermana que no le es nada indiferente, el descaro de este par de individuos sobrepasa el entendimiento de los habitantes del edificio que murmuran con mayor frecuencia frente a la mujer.

Al instante tocan la puesta del baño bruscamente y la fantasía de la chica se rompe como un cristal al caer al suelo, por un pequeño instante todo queda en silencio, el corazón se le acelera, comienza a temblar; el miedo toma control de ella, siente como dan vueltas a la perilla de la puerta, piensa “es un trabajo inútil, nunca lo lograran “sin embargo tras la puerta gritan su nombre para que abra, de momento ocurre lo inesperado…

…Se levanta con lentitud y dando pasos muy cortos logra llegar a la puerta lo piensa una y otra vez, acerca su mano a la perilla y con gran fuerza la aprieta, siente el frio del  hierro que logra encalambrar sus dedos y el picazón de sus palmas al rozar, la madera seca; finalmente opta por quitar el seguro enfrentándose a las consecuencias que deba soportar, con gran furia empujan la puesta, el temor no la deja respirar; rápidamente se desplaza al otro costado del baño dando pie a la catástrofe que ha de venir, o al menos es lo que ella piensa, de inmediato suena el timbre lo que de alguna manera la tranquiliza un poco, pero eso no cambia la decisión de la mujer que estaba tras la puerta.

Inmediatamente cubre sus ojos con sus dos manos, siente su cuerpo calentar y el sudor desplazarse por cada uno de los poros del mismo, escucha como arrastran los pies por el suelo de madera dirigiéndose hasta ella “ya no hay escapatoria” susurra una voz femenina en su oído izquierdo, suave y dulce, es el sonido que logra producir, siente como las manos de esta mujer se apoyan sobre su rostro detallando todos sus rincones, temerosa de mirar comienza a sollozar; dos segundos después siente los labios húmedos y delicados de la mujer sobre su cuello, y sin meditarlo su cuerpo comienza a adentrarse en un estado de excitación; siente un aroma a vainilla que le recuerda su infancia, esa infancia llena de sentimientos y perturbación que debió vivir, las manos de la mujer comenzaron a explorar sigilosamente el cuerpo de la chica y con gran sutileza comienza a retirar las prendas que lleva puestas, ella por su parte se adentra en un estado de lujuria que por más que intenta no puede detener; esta mujer logra llevarla a mundos desconocidos, con cada rose en su piel desata una adrenalina implacable.

Las manos de la mujer finalmente se posan en sus senos, con lo que la chica se siente a gusto, sus labios instantáneamente se humedecieron; y su cuerpo se estremece encogiendo cada musculatura,  no puede dejar de pensar en la  sensación que esta mujer logra producir a su ser,  nuevamente comienza a desplazar sus manos dirigiéndose a la cintura. Fue cuestión de minutos para que la mujer dirigiera su cabeza a la entrepierna de la chica, donde logra poseer toda de ella, y mientras penetra su cuerpo la única sensación que llega a su cabeza es de alegría, esos pequeños instantes logran producir la dicha que de niña no logro sentir, devolviendo la inocencia que le robo su madre todas las noches que permitía que los hombre introdujeran su miembro en su pequeña, tolerando que llegaran a hacer las peores bajezas vitas por una niña de 8 años que solo sabía que era jugar a las muñecas. Fue una noche de placer, donde todos los recuerdos que trastornaron su mente durante años desaparecieran, donde por primera vez la hicieron sentir mujer; y no solo intentaron buscar su satisfacción.

Culmino la noche, y al asomarse el amanecer abrió sus ojos nuevamente, esta vez se vio recostada en la cama de una habitación muy bien acomodada, al levantarse nuevamente tenía su ropa puesta, con gran curiosidad se dirigió a un espejo que se encontraba a uno de los costados de la habitación y vio reflejado su rostro detallándolo muy brevemente, al bajar su mirada vio un inmenso chupón en su cuello, por fin había salido de dudas nada de eso fue un sueño. Abrió la puerta de la habitación y se encontró con un inmenso pasillo, no sabía dónde estaba y tampoco le importo, la única intención que tenía era poder encontrar a esta mujer que la hizo ver más allá de lo que alguna vez pudo creer, recorrió piso tras piso y no logro encontrar a nadie; desilusionada salió a la calle de un vecindario rural que se le hacía muy familiar, comenzó a caminar sin un rumbo fijo y logro llegar a una autopista muy cercana al lugar donde había nacido. Lugar que le produjo una sensación incomoda que no le permitía sentirse a gusto con su paradero, subió a un autobús y se dirigió a casa.

Al llegar, retiro su chaqueta azul y la acerco a su nariz sintió nuevamente ese delicioso y suave aroma a vainilla que esta mujer llevaba, solo eso le quedaba para poder recordarla. Pasados algunos meses no la volvió a saber de esta mujer pero si logro entender que a pesar de que no supo su nombre, no vio su rostro y mucho menos lograra entablar una conversación con ella. Siempre conservara esa voz y ese olor en su mente. 

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